La violencia digital -que incluye ciberacoso, ciberacecho, grooming, difusión no consentida de imágenes, desinformación y deepfakes-crece impulsada por el anonimato, la tecnología y la falta de marcos normativos adecuados.
El Banco Mundial y la ONU Mujeres advierten que solo el 40% de los países tiene leyes para proteger a las mujeres de estas formas de violencia, dejando en situación de vulnerabilidad a millones.