Fue un verdadero honor conversar con Su Santidad el Papa León XIV en el Vaticano.
Poder compartir sobre la realidad que viven tantos niños, niñas y adolescentes en contextos de especial vulnerabilidad fue una experiencia profundamente conmovedora.

Tuve también la alegría de entregarle algunas de mis publicaciones, fruto del trabajo y compromiso por visibilizar y acompañar a quienes más lo necesitan.
Me conmovió su calidez, sencillez y atención. Fue un encuentro que deja huella, que inspira y renueva la esperanza en el poder del diálogo, la empatía y la acción con sentido.
