Hoy despedimos al Papa Francisco con profunda gratitud.
Hace varios años, tuvimos la oportunidad de acercarnos con un grupo de juezas.
Recuerdo esa oportunidad, donde con mucha deferencia y sencillez nos dijo: "Qué importante es lo que ustedes hacen a diario. Es lo que Dios va a hacer el ultimo día", palabras que marcaron a fuego nuestra vocacion.
Gracias Francisco por tu humildad, cercania, entrega generosa, gestos e incansable amor por los más vulnerables.
Abriste tus brazos para cobijar a los desamparados, los solos, los descartados, los despreciados. Para vos, la vulnerabilidad no fue un concepto sino una persona, un alma, un corazón que buscaba consuelo y ayuda.
Abriste las puertas de la Iglesia a los "imperfectos" del mundo y el mundo vio cómo bregaste por su dignidad
e inclusion.
Fuiste pastor y Padre de todos.
Gracias por tu ministerio!
Tu luz seguirá guiándonos.
Rezamos por tu eterno descanso, querido Francisco.