Los niños, niñas y adolescentes con discapacidad son uno de los grupos más marginados y excluidos de la sociedad, cuyos derechos son vulnerados de manera generalizada. En comparación con sus pares, tienen más probabilidades de experimentar las consecuencias de la inequidad social, económica, y cultural. Se enfrentan a actitudes negativas, estereotipos, violencia, abuso y aislamiento; así como a la falta de políticas, leyes adecuadas, oportunidades educativas y económicas.
La pobreza y la discapacidad están estrechamente relacionadas. La primera es un factor determinante de la segunda y, a su vez, la discapacidad muchas veces atrapa a las personas en la pobreza. En comparación con sus pares, es menos probable que los niños con discapacidad tengan una adecuada nutrición, accedan a servicios de salud, asistan a la escuela, participen expresando su opinión y sus necesidades sean tenidas en cuenta en la planeación y respuesta a emergencias y crisis humanitarias.
Desafortunadamente, en muchos países la respuesta a la situación de niñas con discapacidad se limita principalmente al abandono, la negligencia o a su reclusión en instituciones.
Ellos deben ser el centro de todos los esfuerzos por forjar sociedades inclusivas, puesto que tienen los mismos derechos que los demás y son agentes de cambio y autodeterminación. Además, la exclusión conlleva a que estos niños en la adultez tengan menos probabilidades de trabajar, experimenten problemas de salud y sean más dependientes de sus familias y de los servicios gubernamentales.
Por otro lado, la intersección entre vejez y discapacidad genera tanto formas agravadas de discriminación como violaciones específicas de los derechos humanos. Las personas de edad con discapacidad están sometidas en mayor medida a la pérdida de poder, la denegación de la autonomía, la marginación y la devaluación cultural. Además, también son más propensas al aislamiento social, la exclusión, la pobreza y los abusos.
Tenemos la obligación de garantizarle a los adultos mayores todos sus derechos y eso incluye que puedan tomar sus decisiones y para que puedan seguir participando.
Fuente: UNICEF y ONU
Foto: UNICEF